
Bruselas es la puerta principal de Bélgica y el hub más transitado del país en largo radio y rutas africanas, en gran parte por Brussels Airlines. Los trenes de la estación bajo la terminal llegan a Bruselas-Central en menos de 20 minutos, y el aeropuerto también alimenta conexiones hacia Amberes y Lieja. Cuidado con los nombres: muchos vuelos low cost vendidos como Bruselas usan en realidad Bruselas Sur Charleroi (CRL), a unos 46 km al sur de la ciudad.
Todo vuelo que sale de Bruselas cae bajo el Reglamento (CE) 261/2004, sea cual sea la nacionalidad de la aerolínea, y las llegadas a Bruselas están cubiertas cuando el operador es de la UE. Un retraso de tres horas o más a la llegada, una cancelación anunciada con menos de 14 días o un embarque denegado puede valer 250 €, 400 € o 600 € según la distancia. En Bélgica el plazo de estas reclamaciones es corto (suele citarse un año), así que conviene presentar pronto. El organismo belga es el servicio de derechos del pasajero del FPS Movilidad y Transporte.
Bélgica tiene más días de huelga nacional que la mayoría de sus vecinos, y las aerolíneas a menudo cancelan por adelantado si hay control aéreo o handling afectado: una huelga del propio personal de la compañía normalmente no exime de compensación; una huelga nacional general sí puede. Mira el código IATA de la reserva antes de reclamar: un vuelo de Charleroi es otro aeropuerto y otro expediente. Guarda tarjetas de embarque, el SMS o email de la aerolínea y los justificantes de comidas, hoteles y traslados: el deber de asistencia aplica aunque no haya compensación.

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